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"Bajo las reglas del capitalismo de amigos" - Entrevista a Alieto Guadagni

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La Nación, Suplemento de Comercio Exterior, 26 de julio de 2011

Por Florencia Carbone

Economista, representante de la Argentina ante el Banco Mundial, embajador en Brasil, secretario de Energía e Industria. La enumeración es apenas una parte del currículum de Alieto Guadagni.

-¿Como ve al país?

-¿Cuáles son los tres grandes mercados de la Argentina? El primero, Brasil. Veinte por ciento de nuestras exportaciones van ahí. El segundo, la Unión Europea (16%), y el tercero, China (9%). Con los tres tenemos conflictos comerciales. La Argentina tiene inevitables conflictos comerciales con sus principales clientes porque como no tiene política antiinflacionaria y pierde competitividad el tipo de cambio, sigue la receta Boudou-Moreno...

-¿Cuál es?

-Boudou miente sistemáticamente todos los meses diciendo que no hay inflación y Moreno maneja el comercio con medidas administrativas. En el fondo hay una cantidad de distorsiones estructurales. La primera: somos el único país del mundo que grava las exportaciones. La presión tributaria a las exportaciones es 7 veces más grande que la brasilera, 15 veces más que la chilena, 8 más que la peruana y 4 veces más que la uruguaya. Simultáneamente, tenemos una sistemática fuga de capitales -no somos los únicos, Venezuela también-. En América latina, por el contrario, hay ingreso de capitales. La tercera razón estructural es que el nivel de inversión directa externa, que es la que transfiere tecnología, es muy baja. Según Cepal, Brasil recibe 11 veces más que la Argentina. Y también reciben más Chile, Colombia y México. El resultado es que las exportaciones argentinas crecen, pero no mucho. En la última década, según cifras de la Cepal, nuestras ventas subieron 160%, mientras que las de Brasil aumentaron 260% y las de Perú, 400%. Encima está el problema de la inflación. Boudou cree que su política cambiaria respeta la convertibilidad del tipo de cambio, sin embargo, mes a mes, el tipo de cambio se revalúa con respecto al dólar. O sea, pierde competitividad. Y a diferencia del resto de América latina, aquí se revalúa por la inflación. Todas las monedas se han revaluado contra el dólar, empezando por la brasilera (entre 2008 y hoy se revaluó 31%). Alguien puede decir que aquí se devaluó 17% (de 3,49 a 4,09), pero eso está más que esterilizado por una inflación del 50 %. Y falta la triple tenaza...

-¿En qué consiste?

-Hacia 2006, el sector energético aportaba la mitad del superávit comercial (unos US$ 6000 millones). En 20 años, este es el primero en que la balanza comercial energética es negativa. Según mi estimación, en US$ 2000 millones, hay quienes hablan de 3000. Y este es un tema estructural muy, muy serio porque mes a mes empezará a verse en las cuentas del Indec cómo aumentan las importaciones de derivados de petróleo, sobre todo gasoil y gas. Estos barcos que vienen son carísimos, y esto significa que el balance comercial se irá evaporando y entonces, el señor Moreno va a seguir trabando las importaciones.

-¿Hay una vía de salida que no implique costos altos, como puede ser una devaluación?

-Claro que hay solución. Se puede abatir gradualmente la inflación sin recesión. Pero es como con cualquier enfermedad, todo depende en el momento en que se la trate. Si se demora el tratamiento, se demora en reconocer la realidad y se prolonga el status quo hasta que se acabe el último dólar de superávit, resultará más difícil. Los que trabajan por el ajuste son los que hoy se niegan a reconocer la realidad de reducir la expansión del gasto público y de reducir la expansión de la oferta monetaria.

-¿Cuánto tiempo queda?

-No se mide en término de meses, ni de decenios ni quinquenios. Es como cualquier enfermedad, mientras más tarde se la encara, mayor es el costo. Es una lástima que la Argentina esté en víspera de perder su gran oportunidad de insertarse en el mundo globalizado, porque no son muchas las cosas que hay que hacer. Hay que tener sensatez, una expansión monetaria y una política fiscal que sea coherente con un abatimiento gradual de la inflación. Todos los países modernos lo hacen. Si mira a América latina, nadie tiene una inflación superior al 6 o 7 %, excepto Venezuela y nosotros.

Cuando se le pide que enumere las cuestiones más importantes que debería hacer la Argentina para lograr el despegue definitivo, Guadagni cita tres puntos.

Uno. "Primero, política tributaria. Somos el único país que grava las exportaciones. Hay que ir desmontando ese perverso y primitivo sistema. El sistema tributario argentino viene del Imperio Romano, los diezmos papales, de la Edad Media. El sistema actual es absolutamente antiproductivo y penaliza al interior, porque el grueso de las retenciones castiga al interior. Hay que cambiarlo por otro en el que se perfeccione el impuesto a las ganancias. Hay que hablar del impuesto a la tierra, ir a una modificación gradual para que cada vez que se bajen los derechos de exportación se ajusten los valores penales de la tierra y la presión tributaria sobre ella." Explicó luego que una hectárea de tierra en la provincia de Buenos Aires que puede valer US$ 12.000, paga US$ 7 anuales de contribución inmobiliaria y US$ 300 de retención.

Dos. Política fiscal y monetaria. "Hay que apuntar a metas graduales de inflación de forma tal de acotarla abajo de un dígito. Más de eso se come el tipo de cambio."

Tres. Recuperar el autoabastecimiento energético. "La descapitalización energética en términos de atraso de inversión de energía eléctrica y de evaporación de reserva de petróleo y gas equivale al valor monetario de toda la tierra arable de la Argentina. El país tiene 30 millones de ha con un valor promedio US$ 5000 la ha, es decir, US$ 150.000 millones. Ese es el valor monetario de las reservas que se evaporaron por la única política energética que logró lo que nadie había logrado: que en la Argentina bajara la producción de petróleo y gas."

-¿Qué se hizo para llegar a eso?

-Se montó el sistema de capitalismo de amigos que hizo que las provincias que son dueñas del recurso por la Constitución del '94, muchas de ellas no adjudicaron bien las concesiones petroleras y, por lo tanto, no hay aumento de inversión. Empezando por Santa Cruz, que en 2006 adjudicó 14 áreas petroleras después de una licitación en la cual descalificó a todas las empresas de primera línea. Quedaron 14 contratos, 7,5 millones de ha. La mitad se lo llevó Lázaro Báez, la otra, Cristóbal López. ¿Cuánto invirtieron hasta ahora? Nada. Segundo hecho: el colapso de YPF. La caída en la producción de petróleo y gas de YPF, explica prácticamente la totalidad de la caída en la producción general. El año pasado, YPF invirtió entre la séptima y la octava parte de lo que invertía antes. En la década del '90, llegó a hacer 60 pozos; en 2010, hizo 25 porque los accionistas mayoritarios -la Caixa de Cataluña- decidieron vender el 25% de las acciones a un grupo empresario argentino amigo del Gobierno que no puso un peso. Este agotamiento de las reservas petroleras y gasíferas tendrá un impacto muy grande en la macroeconomía futura. La triple tenaza es el tránsito de una situación caracterizada por energía abundante, exportada y barata a otra de energía escasa, importada y cara.

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