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El Barça-Madrid de la economía latinoamericana

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Alejandro Rebossio, El País, 5 de junio de 2013

Una nueva rivalidad rueda por Latinoamérica. Es como Barça-Madrid, pero en el ámbito economía. Es el duelo entre la nueva Alianza del Pacífico, que llega con los bríos del nacimiento, y Mercosur, con 22 años de una historia con altibajos. La alianza está moda y el bloque del Atlántico, en letargo. O por lo menos eso es lo que opinan analistas de aquí y de allá, y hasta el vicepresidente de Uruguay, Danilo Astori. Veamos aquí qué importancia revista cada uno de estos bloques que aparecen confrontados como dos modelos distintos de integración tanto puertas adentro como hacia afuera, con el resto del mundo.

De un lado, México, Colombia, Perú y Chile se integraron en 2012 y formalizarán el próximo día 30 una nueva zona libre comercio, aunque ya los intercambios entre sí estaban liberalizados por acuerdos bilaterales previos. Además cada uno ha sellado tratados similares con EE UU, la Unión Europea y múltiples países de otras regiones. Costa Rica está en proceso de adhesión. Tres de los cuatro gobiernos están dirigidos por presidentes de centroderecha, mientras que el peruano Ollanta Humala ha virado de la izquierda radical al centro. Del otro lado, Venezuela, Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay componen una unión aduanera, que es un estadio superior en la integración que la zona de libre comercio, pero que en los hechos está atravesada por barreras no arancelarias, sobre todo de Argentina pero también de Brasil, que provocan quejas entre sus socios. Por su condición de unión aduanera, los países de Mercosur no pueden ir por el mundo firmando otros tratados y como conjunto solo han rubricado la liberalización comercial con Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Israel, Palestina y Egipto. En la actualidad, Bolivia y Ecuador se encuentran en proceso de incorporación. De sus cinco miembros, dos están gobernados por socialdemócratas, uno por el socialismo del siglo XXI, uno por el kirchnerismo, a mitad de camino entre unos y otro, y Paraguay está bajo gobiernos de derecha. Si comparamos la población, la Alianza del Pacífico ofrece un mercado de 208 millones de habitantes. Mercosur tiene una población de 276 millones, según los datos de 2011 recogidos por el Banco Mundial. Pero si se habla de mercados no importa solo la cantidad sino el poder adquisitivo.

La renta per cápita de Mercosur es de 11.964 dólares. La de la Alianza del Pacífico es de 9.176 dólares. El tamaño también importa. Las inversiones suelen radicarse en los mercados más grandes, aunque claro que estos pueden tener su comercio trabado por diversas barreras. Pero en concreto Mercosur tiene un PIB de 3,3 billones de dólares y la Alianza del Pacífico, uno de 1,9 billones. El bloque que lidera Brasil representa el 58,6% de la economía latinoamericana. El que capitanea México, el 33,8%.

Así como la economía de Mercosur es mucho más robusta que la del Pacífico, esta última resulta superior en cuanto a potencia comercial. En 2012, el bloque del Atlántico exportó por 438.840 millones de dólares. El de la otra costa, por 573.870 millones. En esta diferencia pesan mucho las exportaciones de México hacia EE UU, su socio desde 1994 en el Tratado de Libre Comercio (TLC) de América del Norte.

Latinoamérica tiene mucho que crecer en cuanto a comercio intrarregional. En otras razones, porque estos intercambios no suelen ser de materia prima, como lo que se destina en general a China, o de manufacturas con poco valor añadido local, como las de las maquilas (ensambladoras) que desde México abastecen a EE UU. En este sentido, las exportaciones de Mercosur hacia adentro del propio bloque ascienden a 55.942 millones de dólares, lo que supone un aumento del 633,9% respecto de 1992 (un año después de su creación) o del 376,3% en relación a 2002 (dos años antes de que Argentina comenzara a imponer poco a poco barreras a productos de Brasil, pero también de Uruguay). Las ventas de los países de la Alianza del Pacífico entre sí ascienden a solo 12.708 millones, lo que representa un alza del 783,1% respecto de 1992 y del 215,1% respecto de 2012. Es decir, pese a las trabas comerciales del Mercosur de los 2000, su comercio creció más rápido en estos tiempos que en los 90, cuando regía el libre comercio sin casi restricciones.

También es importante recordar con que, si bien el próximo día 30 se consolidará la rebaja arancelaria del 90% del comercio de los socios del Pacífico, lo que ahora será una zona de libre comercio conjunta ya regía en los hechos desde hace tiempo porque los cuatro países habían firmado entre sí TLC bilaterales. México tiene libre comercio con Colombia desde 1995, con Chile desde 1999 y con Perú desde el año pasado. Chile liberalizó los intercambios con Colombia y Perú en 2009. Desde 1993 no hay aranceles entre los países de la casi fenecida Comunidad Andina (Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia).

Si miramos cuánto exporta Mercosur a la Alianza del Pacífico resulta el doble que el flujo inverso e incluso que el que existe entre México, Colombia, Perú y Chile. El bloque del Atlántico exportó en 2012 a estos cuatro países por 24.623 millones de dólares. La Alianza del Pacífico le vendió por 12.959 millones. Como ya se mencionó, ya rige el libre comercio entre Mercosur, Colombia, Perú y Chile, tres países que revisten la categoría de asociados al bloque del Atlántico. En cambio, el único país de Mercosur que tiene un TLC con México es Uruguay, en una de esas tantas excepciones que acumulan las instituciones de esta unión aduanera imperfecta.

Algunos analistas consideran que la Alianza del Pacífico nace como un inteligente medio de negociar con China en bloque, y no con la debilidad de hacerlo en forma individual ante semejante potencia. En 2012, la alianza exportó a China por 13.503 millones de dólares y le compró por 64.741 millones. Mercosur le vendió a China por 44.031 millones de dólares e importó por 47.039 millones, con lo que su déficit comercial resulta bastante menor.

La Alianza del Pacífico está mucho más abierta al comercio con el mundo, con un arancel promedio del 3%, según calcula el economista Dante Sica, de la consultora abeceb.com. En cambio, el arancel de Mercosur es del 11%, a lo que hay que añadir las barreras no arancelarias.

La inversión extranjera directa que recibió el año pasado Mercosur fue de 84.022 millones de dólares. La captada por la Alianza del Pacífico fue de 71.045 millones, menos en cantidad, aunque más si se la compara con el tamaño de su economía.

“La Alianza del Pacífico quiere mostrarse como una plataforma para la inversión, tiene un mercado interno importante y quiere negociar en conjunto con Asia, aunque mantiene problemas de infraestructura”, comenta Sica. “Mercosur viene estancado desde hace diez años, con conflictos entre Argentina y Brasil”, añade Sica sobre el bloque que en 2012 incorporó a Venezuela, su primer socio nuevo desde 1991.

Quien aporta una visión novedosa sobre los renovados bríos de la Alianza del Pacífico es el experto en comercio internacional Félix Peña, profesor de las universidades argentinas de Tres de Febrero y Torcuato Di Tella. Les dejó algunos de sus comentarios de su último boletín mensual, el de junio: -“Llamar la atención internacional –y la de la propia opinión pública- es algo frecuente en los momentos fundacionales de los procesos de integración entre naciones. Sin embargo, a través del tiempo, las expectativas que se generan con el lanzamiento de un acuerdo de integración, al menos entre países latinoamericanos, por lo general se han traducido luego en frustraciones. La curva hacia el desencanto no necesariamente culmina en que el proyecto respectivo sea abandonado. Pero sí se traduce en una pérdida de la relevancia que se le atribuyera en el momento fundacional.”

-“Más allá del entusiasmo inicial, que hoy parece evidente en los países participantes (de la Alianza del Pacífico) como en otros que aspiran a vincularse, aunque sólo fuere como observadores (Ecuador, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana, El Salvador y Uruguay), cabe preguntarse entonces sobre cuán sostenible en el tiempo será el proceso de integración profunda encauzado en la denominada Alianza del Pacífico. Implica interrogarse sobre si trascenderá a su indudable impacto actual como ejercicio exitoso de diplomacia mediática. Quizás sea aún temprano para intentar responder tan compleja pregunta. Habrá que observar los compromisos concretos que se asuman para el desarrollo del acuerdo-marco firmado en 2012.”

-“Una cuestión por seguir de cerca será la de las relaciones que se construyan entre los espacios preferenciales de la Alianza del Pacífico y de Mercosur. Es una cuestión de interés económico y también de connotaciones geopolíticas. Cabe tener presente que para varios países de la Alianza del Pacífico sus relaciones con países del Mercosur, pero especialmente con Argentina y Brasil, son muy estrechas y trascienden al comercio. De allí la importancia de formular la pregunta sobre si entre ambos espacios habrá complementación o, por el contrario, si predominarán visiones contradictorias.”

-“Los países miembros de la alianza ya se encuentran vinculados entre sí por acuerdos preferenciales celebrados en el marco de la ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración). Por lo tanto, cuando se concluyan los trabajos en curso para dar cumplimiento a lo anunciado en la (reciente) cumbre de Cali (el 90% del universo arancelario tendrá arancel cero el 30 de junio), cabrá apreciar cuál es el valor agregado efectivo de lo que se acuerde en materia de desgravación arancelaria, de sensibilidad y excepciones, y de válvulas de escape, con respecto a lo que actualmente rige entre los distintos pares de países miembros. También cabrá observar si se conectan entre sí los acuerdos existentes incluyendo sus respectivas actualizaciones o si, por el contrario, se insertan en un solo y nuevo acuerdo de alcance parcial en el ámbito de la ALADI.”

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