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Comentarios sobre la presencia y competitividad de productos argentinos en las góndolas de Corea del Sur

De FUNDACION ICBC | Biblioteca Virtual

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Juan Willmott y Emma Fontanet, Fundación ICBC, Noviembre de 2013

Cada vez que tenemos la oportunidad de visitar una nueva ciudad, disfrutamos mucho recorriéndola sin rumbo fijo. Perderse por sus calles tratando de ser uno mas y dejándonos guiar simplemente por la curiosidad; observando el comportamiento de la gente local, en la simpleza de su vida cotidiana. Ciudadanos que van a trabajar, otros que pasean por los parques, niños que van a la escuela ... tal vez suene demasiado simple; pero en otras latitudes, hasta los actos mas simples y rutinarios de la vida cotidiana pueden ser muy distintos a los que estamos acostumbrados, y mas aun cuando hablamos de Asia.

Entre todas las cuestiones mas fundamentales de la vida cotidiana, una de las que siempre nos llama mucho la atención es la alimentación. No solo la variedad de productos que consumen, sino también la forma en la que los consumen. La infinita oferta gastronómica, la increíble cantidad de mercados callejeros, los restaurants, los locales similares a nuestros “bodegones” y algunos lugares que aun son difíciles de definir por sus características profundamente locales. De esta misma forma, y con la misma curiosidad por saber que y como consumen, solemos recorrer las góndolas de los supermercados. Siempre hay oportunidad para descubrir algún producto “raro”, desconocido para nosotros y muchas veces llegamos a la reflexión: “pero si esto lo podemos hacer nosotros, esto lo podemos proveer nosotros”.

Afortunadamente hemos encontrado productos argentinos, pero lamentablemente en comparación con otros países, siempre fueron los menos. En el caso de nuestro país, nos referimos a vinos, carnes y algún queso, eventualmente yerba mate y algún que otro producto aislado.

Sin lugar a dudas, todo debe tener un porque. Muchas veces las condiciones de acceso al mercado no son del todo favorable para los productos argentinos, ya que nuestros competidores cuentan con preferencias arancelarias que repercuten en precios mas bajos y los nuestros, ante la imposibilidad de reducir costos pierden competitividad y oportunidad. Por otra lado, tenemos que enfrentar barreras paraarancelarias, tales como certificaciones sanitarias o licencias de importación que son complejas de comprender, gestionar y por lógica obtener.

En esta ocasión, como complemento del Viaje de Practica Profesional a China visitamos también Seúl en la República de Corea del Sur. Este fue nuestro primer contacto con una ciudad que nos impresionó por su infraestructura, su gran potencial humano; y el poder adquisitivo de su población.

Corea del Sur, paso de ser un país inmerso en la pobreza a convertirse en una potencia mundial; donde tanto cultura como tradición juegan un rol fundamental; hasta en la gastronomía. Seúl, esta minada de restaurantes, locales comerciales, shoppings, tiendas departamentales, mini mercados, supermercados, hipermercados y la lista sigue.

En lo que a alimentos se refiere, hay varias oportunidades para la inserción de productos argentinos. Si bien su cultura culinaria es milenaria, y consumen muchos alimentos tradicionales, existe una creciente tendencia a incorporar productos occidentales. Además, hay una gran concientización acerca del cuidado del medio ambiente, del cuidado de la salud y del consumo de productos que sean beneficiosos para la misma.

La yerba mate, es un ejemplo de este tipo de producto, su consumo esta en auge y sus cifras de importación se han triplicado en los últimos años. La yerba mate se consume en saquitos y su promoción se basa en sus propiedades benéficas para la salud. El vino cuenta con una experiencia similar. Su crecimiento es incipiente y debido a que existe un gran consumo de bebidas blancas con alta graduación alcohólica, los consumidores están buscando nuevas propuestas mas saludables con menor nivel de alcohol.

Al igual que en China, se consumen en Corea grandes cantidades de aceite que se utiliza principalmente para cocinar los alimentos. Frente a otras opciones, el aceite de oliva, tanto por sus propiedades como beneficios para la salud, se ha transformado en un producto con mayor relevancia. Aun no se esta importando aceite de oliva de Argentina, ya que esta porción de mercado esta dominada por países mediterráneos, tales como Italia, España y Grecia.

Entre algunos productos que se importan en Corea desde otras latitudes y podrían provenir de nuestro país, se encuentran: frutas y jugos de frutas, frutas secas, frutos rojos congelados, carnes, miel y pescados.

Teniendo en cuenta que la República de Corea cuenta con una población de 40 millones de habitantes y un territorio similar al de la provincia de Misiones, el tamaño del mercado no constituye una traba, como tampoco lo es la logística. El principal puerto de entrada es Pusan y se encuentra a 450 km de Seúl. El transporte interno se realiza mayoritariamente por carretera y la única frontera terrestre esta cerrada al norte con la República Popular de Corea.

Ahora bien, a simple vista pareciera haber muchas oportunidades y poca presencia de productos argentinos. A nuestro criterio y solo a modo de enumerar algunas cuestiones que surgen de una simple observación, existen algunas variables que en cierta medida explican la ausencia de productos argentinos ante la variedad de productos provenientes de otros países. Sin lugar a dudas, existe un alto nivel de proteccionismo y varias barreras no arancelarias que hay que superar para poder ingresar al mercado, algunas se originan en la existencia de producción local, como en el caso de la miel, y otras son principalmente restricciones fitosanitarios, como en el caso de la carne.

La carne proveniente de Argentina no puede ingresar aún en Corea. En cambio la carne proveniente de Estados Unidos o de Australia (que luego de varios años han superado estas etapas, logrando la obtención de las licencias requeridas) se comercializa en cortes pequeños. Como referencia una bandeja de 2,5 kg se vende en supermercados a valores superiores a los 300 USD, o bandejas con pequeños bifes entre 40 y 70 dólares por kilo.

Por otro lado, existe una altísima competencia de Estados Unidos, cuya producción es muy similar a la nuestra, con la gran diferencia de mayores cantidades y precios mas competitivos. Tanto Estados Unidos, como Australia, Nueva Zelandia y Chile (entre otros) cuentan con tratados de libre comercio, por lo que los productos provenientes de dichos países ingresan con un arancel de importación cero o por debajo del arancel con el que ingresan nuestros productos.

Pero no siempre es una cuestión de costos o condiciones de acceso. La realidad es que existe también un gran desconocimiento de nuestro país y de los productos que podemos ofrecer. Es fundamental promover la oferta exportable Argentina, mas allá de los comodities, el vino, la carne y el tango. Difundir y concientizar acerca de la amplia oferta de productos alimenticios de excelente calidad, saludables y con un gran valor agregado. Vale la pena destacar, que se esta trabajando en ello, aunque es importante reconocer que aun tenemos un largo camino por recorrer.

Tambien es cierto que son muy pocas las empresas argentinas que viajan a Corea. Se realizan allí innumerables ferias y exposiciones de productos alimenticios durante todo el año, algunas de ellas muy reconocidas y de gran importancia en la región. La sección comercial de la Embajada Argentina, cuenta con varios informes comerciales y perfiles de mercado de distintos sectores y además, participa en varias ferias y eventos de promoción comercial. Pese a ello nos han informado que la presencia de las empresas en estos eventos, es muy baja o casi nula.

La presencia sostenida en el mercado es fundamental para lograr visibilidad y generar confianza en nuestros potenciales clientes. Viajar, conocer, entender y aprender, son los pasos básicos de un proceso que lleva tiempo; es muy difícil concretar una operación con un primer contacto en una feria, y mas aun si ese contacto lo realizó una promotora o un representante de alguna agencia local a la que se contrato eventualmente.

Partimos de Seúl, sintiendo lo mismo que en nuestras primeras incursiones en China, hay muchas cosas que Argentina puede producir y ofrecer en este mercado. Se esta trabajando, seguro, pero todavía hay mucho para hacer. Ojalá en un futuro no muy lejano cuando recorramos algún supermercado por esta región, no nos vayamos con esa sensación de que “esto lo podemos hacer nosotros”, sino con la sorpresa y la gran satisfacción de que “esto lo estamos vendiendo nosotros”.


Juan P. Willmott - Emma Fontanet Noviembre de 2013

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