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El desafío de armar un supermercado regional

De FUNDACION ICBC | Biblioteca Virtual

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La Nación, Suplemento de Comercio Exterior, 28 de agosto de 2012

Por Florencia Carbone

Reducir al mínimo la distancia que existe entre el idealismo de un buen slogan y la realidad, es clave para que el éxito inicial sea sustentable.

¿Quién puede negar el atractivo que implica la idea de "alimentar al mundo"? Los representantes de las principales cámaras de alimentos y bebidas del Mercosur y Chile insisten en su proyecto para lograr una plataforma regional y, en un intento por acercar el slogan a la realidad, mencionan que la Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Chile exportaron en 2011 106.143 millones de dólares.

Durante la última reunión que mantuvieron en Montevideo a mediados de agosto, los presidentes de las entidades de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios del Mercosur (Cipam) y Chile plantearon la necesidad de reforzar la interacción público-privada para lograr marcos regulatorios acordes con la realidad de los sectores productivos del bloque.

El grupo propuso a los gobiernos que articulen las medidas necesarias para garantizar los flujos de libre comercio intrazona, y, de modo particular, "la no aplicación de licencias automáticas o no automáticas, la remoción de toda clase de trabas y demoras carentes de la debida justificación sanitaria".

¿Cuán viable puede ser la "Plataforma 2020" en tiempos en los que se multiplican medidas defensivas y trabas de todo tipo, aún al interior del Mercosur? "Más allá de las circunstancias coyunturales no hay que confundirse: miramos el mediano y largo plazo. Además, partimos de una base que es real, no una promesa: la Argentina exportó en 2011 alimentos y bebidas por US$ 30.000 millones e importó US$ 1500 (principalmente insumos como cacao, café, saborizantes)", dice Daniel Funes de Rioja.

El presidente de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) admite que si bien es cierto el sector tiene un potencial enorme, es muy importante armonizar la legislación interna, en primer lugar, y la del bloque y Chile, luego, y la infraestructura, para acrecentar la competitividad del sector.

Marcelo Elizondo cree que es posible construir una plataforma, pero "en áreas en las que somos complementarios".

El director de la consultora DNI cita como ejemplo el complejo sojero del Mercosur. "Es el mayor del mundo y la demanda asiática crecerá. El establecimiento de un vínculo estratégico del Mercosur como un bloque con el centro de la demanda mundial nos concedería mucho poder", explica.

Y agrega que algo parecido ocurre con las carnes: "Podríamos ofrecer una canasta que nos conceda volumen y superar la dicotomía mercado interno/externo que tiene la Argentina, completando esa canasta con cupos de cada uno (en lugar de que ocurra como hoy, cuando además de que Brasil es el principal exportador mundial, Uruguay, compitiendo con la Argentina, nos superó y se convirtió en el 7° exportador mundial de carnes vacunas). Podemos salir juntos al mundo ofreciendo una marca región y referencias que concedan reputación a la oferta. La Argentina tendría en esto el enorme beneficio de estar la lado de una de las potencias que esta de moda en el mundo: Brasil".

Fernando Vilella, director del Programa de Agronegocios y Alimentos. De la Facultad de Agronomía de la UBA es enfático: "Es imprescindible generar una plataforma de trabajo estratégico y comercial para aprovechar al máximo las oportunidades que las cadenas agroindustriales tienen de manera inédita", arranca.

Sin embargo, hace una advertencia: "La viabilidad tiene sus límites cuando integrantes del Mercosur, por cuestiones de muy corto plazo y falta de conocimiento del funcionamiento del mundo contemporáneo, agreden sistemáticamente las bases del mismo.

OTRA MIRADA

Gustavo Idígoras, director de la Consultora BIM y ex agregado agrícola de la Argentina ante la Unión Europea, no es optimista. "El Mercosur atraviesa por uno de sus peores momentos en materia de confianza y desarrollo de la integración, por lo que es altamente improbable desarrollar una plataforma de alimentos del bloque", asevera.

Idígoras piensa que aún surgiera "un nuevo Mercosur", éste no tendría como objetivo asociarse para exportar -que es el concepto histórico de plataforma-, sino para promover las industrias más orientadas al mercado interno, es decir aquellas que sean de empleo intensivo y que no dependan de la exportación para existir. "Hoy no veo factible una plataforma de alimentos Mercosur, sí proyectos nacionales de plataformas en terceros mercados compradores", sostiene.

Para aportar elementos que sustenten su teoría, recuerda que ni siquiera en la mejor etapa del Mercosur se logró plasmar la idea de una sola embajada en países fuera del bloque para promocionar ventas o asociar a las agencias de promoción del comercio exterior.

¿Cuáles son las fortalezas del bloque para construir la plataforma?

"Esta región del mundo produce y puede producir alimentos per cápita en una escala casi única. El excedente, luego de nutrir de la mejor forma a sus ciudadanos, es parte insustituible de la seguridad alimentaria del planeta", responde Vilella.

Idígoras dice: "Es evidente que el Mercosur es el nuevo centro de abastecimiento de alimentos del mundo. Las necesidades de producir más alimentos para 2050 posicionan a la región con la mejor disposición para responder a este desafío global, al tiempo que el 41% del total mundial de tierras cultivables nuevas se encuentra en la región".

¿Y las debilidades?

"En alguno de los países, cada vez menos, las fallas organizacionales e institucionales. En el caso argentino se destacan los espasmódicos e imprevisibles cambios de las reglas de juego y las trabas comerciales, tanto para las exportaciones como para las importaciones", comenta Vilella.

Idígoras apunta al corazón del bloque: "Las debilidades son institucionales. Es necesario reinventar el Mercosur. No se puede seguir sumando países miembros como Venezuela, sin saber el verdadero objetivo de la integración. Los gobiernos del bloque, en particular Argentina y Brasil, tienen políticas más orientadas al mercado interno que a la integración, por lo que hoy no hay objetivos políticos comunes".

Marcela Cristini, economista de FIEL, coincide en las ventajas, pero señala que para construir una plataforma exportadora agroindustrial, el grupo de países enfrenta obstáculos importantes.

"Hoy, los países del Mercosur-Chile tienen objetivos heterogéneos. Mientras que Brasil internacionaliza su industria alimentaria y la dota de infraestructura de ferrocarriles, la Argentina se preocupa por la «mesa de los argentinos»; Paraguay y Uruguay buscan inversionistas; y Chile, consolidar su posición de proveedor global ampliando su acceso a las materias primas agropecuarias con vistas a abastecer a los mercados asiáticos", detalla.

Según su visión, la posición de la Argentina es, "probable y, coyunturalmente, la más distante del grupo, aunque la industria agroalimentaria es un interés de largo plazo que difícilmente pueda dejarse de lado si se quiere crecer".

Cristini comenta que la convergencia de intereses sería posible si los beneficios futuros de un desarrollo agroindustrial cooperativo se pudieran anticipar con claridad, y en ese sentido destaca el valor de la acción del sector privado a través del Cipam.

Para el final, una advertencia. "Si bien el escenario mundial sigue mostrando una importante demanda de alimentos que proviene de las economías emergentes, muchas de ellas siguen siendo proteccionistas y prefieren manufacturar en destino las materias primas. La preocupación por la seguridad alimentaria por los altos precios de las commodities agrícolas y la desaceleración del comercio mundial, y en particular de Europa, que es la principal demandante de alimentos elaborados, sugieren que las condiciones tan favorables que vimos hasta hace poco podrían enfrentar algunos límites, aunque siempre en un contexto más favorable que el histórico", dice Cristini.

Al tope de la agenda de la Cipam figuran tres cuestiones:

- La remoción de trabas sanitarias. "En los temas sanitarios hay grandes avances, aunque entre los países hay heterogeneidades por resolver, es factible", dice Vilella.

- La unificación de legislación laboral y fiscal entre los países. "Es algo muy difícil. Se afectan intereses políticos. Argentina es el país con mayor grado de sindicalización y no veo viable una tendencia hacia la uniformación. Los países tienen en esto diferentes modelos", opina Elizondo.

- La eliminación de licencias automáticas/no automáticas.

"Lo que plantea la Cipam es un objetivo importante. Si hablamos en serio de integración, esos temas deben estar en la agenda y aplicarse. Deben eliminarse tratamientos nacionales, barreras fronterizas, registros múltiples, habilitaciones de plantas de alimentos, certificaciones y requisitos diferentes, etiquetados distintos y todo tipo de medida que no promueva la integración. Pero hoy los órganos técnicos del Mercosur no tienen capacidades técnicas ni mandatos políticos para avanzar en estos temas, hace muchos años que dejaron de tenerlo", añadió Idígoras.

El potencial existe. El tiempo y las decisiones políticas dirán si el slogan responde a la realidad.

VENTAS DE ALIMENTOS Y BEBIDAS AL MUNDO EN 2011

Brasil US$ 55.562 millones

Argentina US$ 32.025 millones

Chile US$ 12.847 millones

Uruguay US$ 3586 millones

Venezuela US$ 372 millones

Paraguay US$ 1749 millones

Oferta exportable

El año pasado, el Mercosur exportó en concepto de alimentos y bebidas US$ 92.923 millones. Si se suma a Venezuela, última incorporación del bloque, la cifra crece a US$ 93.296 millones y, sumado Chile, asciende a US$ 106.143 millones.

Ranking

Brasil, la Argentina y Chile se posicionan dentro del ranking mundial en los puestos 6, 11 y 20, respectivamente. Juntos representan el 10,2% del comercio internacional de alimentos y bebidas.

Suma

En términos de las ventas mundiales totales de alimentos y bebidas, el comercio del bloque más Chile representa algo más del 10,8%.

Crecimiento

Entre 2010 y 2011, las exportaciones de alimentos y bebidas del Mercosur (incluido Venezuela) más Chile tuvieron un crecimiento del 18,6%.

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