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Ganadores y perdedores en las exportaciones argentinas

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Marcelo Elizondo(*), La Nación, Suplemento de Comercio Exterior, 13 de diciembre de 2011

Ante la inminencia de un 2012 en el que la Argentina tendrá en sus exportaciones algunas circunstancias no tan ventajosas como las que permitieron las evoluciones que muestran el crecimiento de las ventas externas de este año comparadas con las de 2010 (de más de un 25% hasta la fecha), resulta de interés medir la evolución real de las exportaciones argentinas entre el período de buenas noticias anterior, 2008, y 2011. Y puntualmente, conocer qué pasó con las exportaciones ("punta a punta") entre enero y octubre de 2008, y el mismo período de este año.

Al comparar los primeros diez meses de 2008 con los de 2011 podemos mensurar la evolución real de las exportaciones en ese lapso, lo que puede anticipar resultados futuros de la exportación, una actividad de extraordinario interés para la actual necesidad de generación de dólares, ante un 2012 en el que los precios internacionales parece que serán menos generosos y la demanda brasileña no tendrá la fuerza que permitió disfrutar de combo "soja + Brasil" que tanto benefició a nuestras ventas externas.

La primera referencia que debe hacerse es que las exportaciones argentinas entre los primeros 10 meses de 2008 y el mismo período de 2011 muestra que las ventas externas pasaron de 61.116 millones de dólares a 71.081 millones entre 2008 y 2011, lo que implica una suba de casi el 14%.

Se trata de un porcentaje mucho menos relevante que el que tiene el crecimiento de las ventas externas en ejercicios anteriores: desde 2003 hasta 2008 las exportaciones habían crecido siempre a tasas de dos dígitos anuales cada año mientras que aquí vemos una tasa de dos dígitos recién al encontrar una medición entre 2008 y 2011, lo que muestra el impacto del escenario atribulado por el que se ha atravesado. Por ejemplo, en los diez primeros meses de 2008, las exportaciones mostraban una suba del 37% comparadas con el período de diez primeros meses de 2007.

Se trata de un análisis de un período particular (2008-2011), ante un 2012 que puede también ser particular.

IMPACTO

Entonces, es relevante analizar el impacto que han tenido las diversas circunstancias que atravesaron los diferentes sectores exportadores en este trienio, en el que han debido enfrentar la crisis externa -no resuelta y amenazante- y también diversas políticas públicas que han tratado de distinto modo a algunos sectores que otros (por ejemplo, que los exportadores de productos agropecuarios pagan retenciones de 35% contra exportadores de manufacturas industriales que pagan retenciones del 5%; o cupos para exportaciones agropecuarias como el trigo y la carne, o la inflación que ha afectado costos de algunos sectores productivos).

Así se observa que, escogidos 30 sectores exportadores relevantes en nuestro país entre los sectores que exportan de manera significativa, hay algunos cuyas ventas externas están mostrando en estos primeros diez meses de 2011 números muy superiores a los del mismo período de 2008, otros que evidencian números más modestos aunque crecientes, y otros que exhiben, definitivamente, caídas en las exportaciones (ver infografía).

Como puede observarse, hay notorias diferencias entre los resultados de algunos sectores y otros, lo que lleva a concluir que el promedio de casi 14% de suba entre los primeros diez meses de 2008 y los de 2011 esconde realidades totalmente distintas según los rubros.

En el gran conjunto de quienes más crecimiento muestran hay un universo de distintas industrias muy heterogéneo, donde se mezclan diversos sectores que gozaron de regímenes favorables como el oro (con estabilidades normativas y especiales promociones provinciales), el sector automotriz (beneficiado por un régimen especial del que no gozan otras industrias, basado en las reglas del Mercosur, y que ha ayudado a que este sector se convirtiera en el único del rubro fabril de crecimiento destacado) y el biodiesel, que operó con una carga tributaria diferenciada -que operó como incentivo- en relación con los aceites vegetales.

En este sector también aparecen rubros que muestran crecimiento -en rigor, una recuperación- como los lácteos, y los vinos, un sector de notable estabilidad en su suba interanual en mucho tiempo.

MODERADO

Por otro lado, en el segundo conjunto -de crecimiento moderado- se observa que la gran mayoría de rubros son de origen agropecuario, lo que refleja la competitividad de una actividad basada en productividad e internacionalización, aunque en no pocos casos se cuentan regímenes tributarios que son más gravosos y que probablemente impidan un mayor dinamismo. Es muy clara al respecto la realidad diferente de estos rubros con los que están en el primer conjunto.

En tanto, se destaca la cadena sojera, que sigue siendo la más importante en el complejo exportador de nuestro país. Pero si bien las harinas crecieron en este lapso el 37%, hay una pobre performance de los porotos de soja, de escaso crecimiento en el período, que se complementa con la caída, muy leve, de las exportaciones de los aceites de soja, lo que evidencia cierta fatiga del sector, afectado por altas retenciones y por retaliaciones del mercado chino en este período.

Finalmente, se muestran no pocos rubros en los que en este período de medición se observa una caída de las exportaciones pese al tiempo transcurrido y a la recuperación de 2011.

Así, los aceites de soja pueden tener vinculación con el crecimiento del biodiesel; el trigo y la carne con las políticas restrictivas del gobierno, y los derivados del petróleo con la política energética argentina.

La conclusión a la que puede arribarse es que, en tiempos en los que resulta de mucho valor para la Argentina el crecimiento de las exportaciones para mantener un saldo comercial favorable -debido a las presiones cambiarias que hemos sufrido- ya no estamos ante una situación interna (por bajos costos o excesos de capacidad productiva ociosa) o internacional (por que hay hoy mayores oscilaciones en precios y demanda que hace tres años) que permitió que la Argentina crezca en sus ventas independientemente de políticas regulatorias diversas que han afectado de distinto modo a los diferentes sectores.

Hoy hay una notoria diferencia en el rendimiento por una sensibilidad mayor a las regulaciones o marco de referencia normativo y político que hace que no se pueda seguir creciendo, independientemente de las afectaciones referidas.

Además, la suba en las ventas externas en este período no refleja en su conjunto una magnitud que permita desentenderse del seguimiento de una hipotética repetición de problemas internacionales como los sufridos en 2009 y en 2010.

(*)El autor es director general de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI)

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